Manuel Cepeda Vargas llegó al Senado en 1991 como cabeza visible del Partido Comunista Colombiano dentro de la coalición Unión Patriótica. Antes de la curul dirigió el semanario «Voz», vocero oficial del PCC desde 1957 y todavía hoy prensa partidaria activa. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la sentencia Cepeda Vargas vs. Colombia del 26 de mayo de 2010, lo describe como dirigente civil del PCC y reconstruye su trayectoria hasta el magnicidio cometido en Bogotá el 9 de agosto de 1994.
El corpus registra un dato que escapa al relato oficial de víctima: las FARC bautizaron una de sus estructuras urbanas como Frente Manuel Cepeda Vargas, según documentación de Verdad Abierta. Ese frente operó en Bogotá hasta la desmovilización derivada del acuerdo de paz de 2016. La guerrilla lo presentó como homenaje; sectores políticos lo leyeron como prueba de afinidad ideológica. Reportajes de Semana recogen debates historiográficos sobre la cercanía de Cepeda Vargas con espacios de coordinación entre el PCC, la UP y la izquierda armada de los ochenta.
La memoria del padre funciona como eje articulador de la biografía política del precandidato. Iván Cepeda invoca esa figura en intervenciones legislativas, ruedas de prensa y entrevistas; cada 9 de agosto lidera actos conmemorativos en Bogotá y publica mensajes en X exigiendo justicia. La narrativa del exterminio de la Unión Patriótica, sostenida por su organización Reiniciar y por la sentencia interamericana de 2010, sirve de soporte simbólico permanente a su carrera. En el Senado respaldó iniciativas para reforzar la incorporación de los fallos de la CIDH al bloque de constitucionalidad.
El expediente documenta tres planos: la trayectoria comprobada de Manuel Cepeda Vargas como senador comunista y director de «Voz»; el reconocimiento de la guerrilla mediante el frente urbano que llevó su nombre hasta 2016; y la conversión sistemática de esa memoria en capital político por parte del hijo. La UP respaldó públicamente la precandidatura de Iván Cepeda el 8 de octubre de 2025, cerrando un arco de continuidad partidaria entre padre e hijo.
